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Llegué aquí una fría madrugada de diciembre. Los primeros libros que llegaron a mis manos me mostraron la magia de la imaginación y la belleza de las palabras. Más tarde, despertaron en mí la necesidad de plasmar éstas en nuevos relatos. La música me enseñó otra forma de ver la vida y, aunque no sé cantar, disfruto mis ratos libres escuchándola. Estas tres pasiones y disfrutar con la gente que me quiere son los pequeños placeres de mi vida. Me gusta fijarme en los pequeños detalles, ya que son los que le dan un toque personal a las cosas, e intento introducirlos en todo lo que hago, incluidos los relatos. Me gusta andar aunque no sepa a dónde voy o vaya sin rumbo fijo, creo que perderse es una buena forma de conocer otros lugares. Disfruto nadando, aunque no tenga el suficiente tiempo para ello, ni la playa muy cerca. Me considero una persona sencilla, no necesito gran cosa para ser feliz. Me gusta hacer las cosas de manera original, pero no destacar. Y estoy aquí porque necesito sacar las pequeñas ideas que pasan por mi cabeza.

jueves, 15 de febrero de 2018

A ti que llegarás

A ti que llegarás, a ti que aún no me conoces, a ti que ni siquiera sabes de mí. No te estoy esperando, pero no me molestaría que llegases ya. Tampoco te ubico en ningún sitio o momento concreto, no te he imaginado en ninguna situación, ni con ningún físico (ya que estamos). No me importaría cruzarme con tu mirada y ponerme nerviosa. No me importaría comenzar una conversación tonta sacando algún tema de forma imprevisible, o hablar de cualquier cosa que nunca se nos haya pasado por la cabeza.

Quiero que sepas que soy un poco previsible, no suelo cambiar mis rutinas ni probar cosas nuevas, o al menos no muy a menudo. No soy de hacer locuras ni escapadas imprevistas, pero si llegas y te apetece volar podríamos ir a algún sitio. No estaría de más que trajeras alguna brújula, podríamos girarla sin mirar y seguir el rumbo que nos haya marcado sin precedentes. Tu solo gírala y empezaremos a hacer maletas, sin importar dónde ir. Lo importante será conocer lugares nuevos juntos y hacer algo que sea solo nuestro. Cualquier sitio será bienvenido, porque no he viajado mucho.

Cuando llegues házmelo saber, porque a veces me cuesta. Para mí es un poco difícil coger confianza, o al menos al principio, así que si cuando te conozca no hablo mucho no me lo tengas en cuenta. No es por ti, es mi forma de ser. Ya me conocerás. Una vez que cojo confianza si que me suelto ¿eh? Será solo cuestión de tiempo y afinidad, te lo prometo.

Me gustaría hacer planes contigo. No a largo plazo pero sí ir haciendo pequeñas cosas, que me cambies un poco la rutina y la hagas más entretenida. No sé, aunque solo sea salir a tomar un café o a cenar, pero hacer algo que me distraiga, y que a ti también te guste por supuesto. No soy muy habladora pero tampoco me gusta el silencio cuando hay dos personas en una misma habitación, intentaré tener recursos contigo.

Déjame sacarte los sábados a cenar y a bailar, porque a veces me ahogo entre estas cuatro paredes y no tengo con quién ir a tomar una copa. Y si me pisas mientras bailamos, será que tendremos que practicar más. Cuéntame tu día, dime cómo estás y escúchame cuando te hable, a veces solo necesito tener una conversación al aire libre y dejar que me ilumine el sol, en vez de la lámpara de mi cuarto.

Dicen que debería salir a buscarte, y yo quisiera hacerlo, sinceramente, pero no sé por dónde empezar. He de confesarte que no suelo salir muy a menudo, lo intento pero a veces no se puede y, aunque me considero valiente, me faltan las fuerzas para arreglarme una noche e ir a tomarme algo sola. Me encantaría pero ya sabes cómo es este mundo... No es muy normal salir sola de noche a tomar una copa, que no digo yo que me oponga pero... Aunque a veces pienso en dar largos paseos al volver de clase, tardar un poco más en llegar a casa o salir de vez en cuando a pasear por ahí sola. Y digo sola porque la gente a la que quiero no tiene tiempo o está lejos. Por eso me gustaría que llegarás pronto, para poder escaparme de vez en cuando, sentirme útil (ya que si no hay dos personas estas cosas no funcionan) y pasar menos tiempo sola.

miércoles, 31 de enero de 2018

El monstruo

Buenas tardes pequeños y pequeñas turistas y ciudadan@s. Hace un mes participé en un concurso de microrrelatos de terror, más concretamente en el IV Concursos de microrrelatos de terror "Microterrores", convocado por Diversidad literaria.

Hoy han salido los premios. No he ganado nada pero han seleccionado mi relato para incluirlo en el libro "Microterrores IV". Podéis comprobar el nombre del ganador, los finalistas y los seleccionados en este enlace, y comprar el libro desde la misma página.

De todas formas os dejo aquí el mío, espero que os guste.

El monstruo

El monstruo mientras me acuesto. Entreabro los ojos y cada vez lo veo más cerca. Lleva algo en las manos y me sonríe. Sabe mi nombre y está subiendo a mi cama en silencio. Lo miro fijamente y entonces lo noto. Me cuesta respirar y mi abdomen sangra. Me sonríe. Miro sus manos y veo el puñal que me acaba de clavar. El monstruo mientras me encojo y dejo de respirar. 

sábado, 27 de enero de 2018

Te dejaste

El día que te fuiste te olvidaste muchas cosas. Te fuiste en silencio sin decir nada, sin despedirte. No me dejaste una nota ni me pediste que regara las plantas. Fue como si hubieses querido borrar tu paso por mi vida, por mi habitación, por mi cama y por mí misma. 

La noche anterior me habías besado como nunca y me habías hecho el amor. Me habías dejado tu huella en cada milímetro de mi cuerpo, y tu olor en cada pliegue de mis sábanas. Me hiciste sentir como nunca, como nadie. Me descubriste sensaciones que nunca había tenido, me enseñaste a conjugar verbos nuevos (como amar, disfrutar,...) y vocabulario (como ganas de verte, comerte la boca,...). Me habías dejado exhausta y completa. Llenaste un vacío que ni si quiera sabía que existía. Creí estar completa hasta que llegaste. Pero duró poco porque al despertar ya no estabas, aunque te dejaste muchas cosas.

Te dejaste las ganas de más, las carcajadas a medias, las cosquillas a media tarde y el cigarrillo de después. De hecho aún guardo el paquete que no empezaste. Cada vez que lo veo me entran ganas de encenderme uno pero lo pienso y es como si te fumase a ti, porque para mí te representa. Me recuerda esos buenos momentos que pasamos juntos, ésos que solo recordamos tu y yo. Me recuerda a nuestras miradas llenas de complicidad, a nosotros, a nuestra intimidad. 

Te dejaste tu tarro de café, lo digo porque el mío es descafeinado y el tuyo no. No he encontrado a nadie que le guste así, así que... No creo que se vaya a agotar. Te dejaste tu taza favorita y la lista de la compra a medio hacer. Iba a terminarla pero sabes que me encanta tu letra y no quería añadir nada que tu no escribieras. Aún la tengo en el frigo cogida con el imán que compramos en Nueva York. Y en cuanto a la taza, no me llames cochina pero la guardé sin lavar porque sé lo mucho que te gustaba mirar los posos del café al acabar.

Te dejaste la sudadera gris, mi favorita. Ahora la uso cada vez que vagueo en casa. Los días de lluvia me hago chocolate caliente y me siento en mi sillón con tu sudadera puesta. Me recuerda a ti y aún está impregnada con tu aroma. Mi olor favorito. Me recuerda a cuando te sentabas en el sofá y yo me acurrucaba entre tus brazos mientras veíamos una peli. 

El día que te fuiste me dejaste también muchas preguntas: ¿qué salió mal? ¿En qué momento cambió todo? ¿Cometimos algún error en concreto o simplemente lo descuidamos? Sé que ha pasado tiempo pero a veces lo pienso y no sé qué falló. Te dejaste tantas cosas que aún parece que vayas a volver. A veces estoy sola en casa y oigo ruidos, y me parece oír tus llaves encajando en la cerradura, pero no es verdad. Es solo un recuerdo que deambula por mi mente y aparece de vez en cuando.

He pensado en meter tus cosas en una caja. Una de ésas de cartón que se usan en las mudanzas. Lo he pensado varias veces pero me da pereza levantarme a por ella. Aunque creo que si las quisieras ya me habrías llamado, o te hubieses pasado por mi casa o algo. También me da pereza llamarte, por eso te escribo.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Querido 2018

Querido 2018, aún no nos conocemos pero pronto llegarás.
He de decirte que no sé exactamente qué haré contigo, tengo algunos proyectos a medias y sé que los terminaré contigo pero me llevará menos de medio año y me dejará mucho tiempo libre, entre esos meses y después. Por eso te pido que rellenes esos huecos con risas, alegría, buena gente,... y algún que otro cubata (ya que estamos).

Te pido que, por favor, no te lleves a nadie, y que, por el contrario, me traigas gente nueva. Gente que aporte, que te haga más bonito. Gente con la que disfrutar un sábado, vivir aventuras, probar cosas nuevas y compartir momentos.
Te pido, también, conocimientos y experiencias. Conocimientos teóricos, de ésos que se aprenden en los libros y en las clases. Conocimientos prácticos, ésos que son útiles en la vida, en el día a día.
Te pido experiencias nuevas: trabajo, viajes, amor, libertad,... Estar ocupada con algo que me haga sentir útil, oportunidades para ayudar a los demás, acontecimientos en los que tomar partido, proyectos nuevos, responsabilidades, madurez,...

Lugares nuevos que descubrir, costumbres y tradiciones que probar, oportunidades para ponerme a prueba y saber si puedo valerme por mí misma. Y si me sale mal, si no soy capaz, no te preocupes porque necesitaré saberlo. Quiero costumbres y tradiciones que me hagan plantearme cosas nuevas y le den la vuelta a mi vida de vez en cuando (solo en algunos aspectos, por favor), que me hagan reflexionar, abrir la mente y pensar. Acontecimientos que hagan surgir en mí nuevas preguntas. 

Celebraciones con los míos, motivos por los que brindar y para recordar. Te pido, o más bien te exijo, que seas mejor que tu hermano 2017, que aunque me ha dado muchas cosas buenas, se ha llevado con él tesoros muy importantes. Te ruego que no te parezcas a él en eso. Y, por el contrario, te pido que me cuides a mi gente. Que los mimes y les brindes amor, que les hagas sonreír. Que las únicas lágrimas que broten de sus ojos sean de felicidad, y que con ellos yo las pueda compartir.

Querido 2018, sé que cuando llegues voy a brindar y a repartir besos por ti. Tu llegada será mi primer motivo para levantar mi copa, prométeme que me traerás muchos más. Dame inspiración e ilusión para seguir llenando mi "Pequeño mundo", y deja que mis "pequeñ@s turistas y ciudadan@s" lo descubran y disfruten.

Tráeme buena música, como el CD que están preparando Andy & Lucas, y ya que estás, tráemelos dejando que hagan algún concierto o firma de discos por aquí cerca. Déjame disfrutar con sus canciones e identificarme con algunas de ellas, como hicieron tus hermanos.

Dame voz y oportunidades para gritar. Dame momentos de emoción: de felicidad, de nervios, de sorpresa, de fascinación, de miedo, de vergüenza, de pequeños enfados,... Porque eso me hará sentir viva. "Sentir" y valorar. Y eso es lo que quiero que tu seas, 2018, sentimientos y emociones nuevas. Quiero que seas VIDA con todas sus letras. Que me dejes aprovechar y disfrutar cada momento, cada minuto, cada segundo de ti, y yo te lo compensaré cuando te vayas, guardando recuerdos de todas las experiencias que me traigas y considerándote uno de mis mejores años. Trátame bien 2018, y yo me ocuparé de recordarte siempre.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Te has colado en mis sueños

No sé quién eres ni de dónde has llegado. Tampoco sé porqué estás aquí, ni quién te ha traído. Solo sé que un día apareciste. Cerré los ojos y allí estabas, en mis sueños. Cambiándolo todo de sitio y pintando las paredes de cada habitación. Has dejado la cajita donde los guardaba totalmente diferente, ahora es más grande y luminosa, y la has llenado de enredos y cosas que ni siquiera sé cómo se usan.

Son bonitas, no lo niego, pero no sé qué hacen aquí ni para que las quieres. Dices que ahora éste es tu espacio, que te has acomodado y ya no hay quién te eche, y yo me enfado porque en realidad es mi espacio. Porque te has colado, llegaste de la nada y nadie te ha invitado a quedarte. Has hecho tuyo este sitio sin que nadie te diera permiso, sin ni siquiera haberlo pedido.

Que haya olvidado cerrar la puerta no quiere decir que te haya invitado a pasar, no puedes ponerme esa excusa barata. Has cruzado el umbral y has llegado a mis adentros, has accedido a mis más íntimos deseos, a mis mayores anhelos. Y pretendes quedarte, pretendes hacerles compañía. Dices que quieres dormir entre ellos, que ya has encontrado tu postura ideal. Lo mueves todo de un sitio para otro como si de tu propio hogar se tratase, como si tuvieras derecho a decidir su estructura y decoración. Y lo haces con aspecto despreocupado y sonriente, como el joven que consigue independizarse y empieza a amueblar su casa nueva.

Te miro desconcertada, y a veces te doy pequeños toquecitos en el hombro con mis dedos, intentando llamar tu atención, hacerte ver que no estoy de acuerdo, pero te da igual. Has decidido quedarte y nada te parece un obstáculo. Vas con una sonrisa de un lado para otro con cajas y bártulos que no sé ni lo que llevan, y te da igual que te esté observando. A veces incluso me resulta gracioso ver cómo caminas sin inmutarte sabiendo que te estoy observando.

No entiendo para qué quieres tantos cachivaches pero empiezan a parecerme graciosos e interesantes. Te pregunto para qué sirven pero no quieres decírmelo, me hablas solo con tu mirada, y ésta me invita a manipularlos y descubrir sus usos por mi cuenta.

Eres joven y alegre, y no parece que nada ni nadie te preocupe. Estás aquí y no parece que tengas prisa por irte, pareces a gusto. Me sonríes con picardía y haces el tonto de vez en cuando. Intento  eludir tus frases, tus actos,... Pero no puedo. Cierro los ojos y allí estás: en mis sueños. ¿Y sabes qué? Creo que empiezo a acostumbrarme. Me sonrojas con tus tonterías y haces que sienta seguridad cuando me rodeas con tus brazos. Te veo durmiendo entre mis sueños y tengo ganas de tumbarme entre tus brazos, de fundirme con tu piel.

Últimamente haces que la noche sea mi parte favorita del día. Y es que empieza a gustarme tu picardía, tu manera de mirarme intentando que no te pille. Me gusta tu forma de transmitir alegría, cuando te paseas observando cada detalle de mis sueños. Empiezas a gustarme, y llevas aquí tanto tiempo que te has convertido en un huésped. El huésped que se ha colado en mis sueños.

martes, 28 de noviembre de 2017

Literatura

Literatura: del latín: litteratura.1.  Arte de la expresión verbal. 2. Conjunto de las producciones literarias de una nación, de una época o un género. 3. Conjunto de las obras que versan sobre una determinada materia. 4. Conjunto de conocimientos sobre literatura.  5.Tratado en el que se exponen conocimientos sobre literatura. 6. Palabrería. 7. Conjunto de obras musicales escritas para un determinado instrumento. 8. Teoría de las composiciones literarias.

Cuando hablamos de literatura pensamos en la asignatura de Lengua y literatura. Pensamos en esas páginas del libro en las que salían los periodos y sus características, los autores más importantes y sus brillantes obras. Si nos salimos de lo que pone en los apuntes podremos ver muchos/as más autores/as y libros, nacionales e internacionales. Libros de amor, de terror, de misterio, históricos, de investigación, científicos, de referencia, monográficos,... Y no solo libros, también artículos, columnas, opiniones, reseñas, reflexiones, entrevistas,... Una infinidad de textos escritos por diferentes personas que tienen algo que contarnos.

Eso es la literatura que ves cuando tienes que estudiar o cuando ves un libro, pero ¿qué hace que una persona escriba un texto libremente, es decir, porque quiera y no porque sea impuesto por un profesor, una revista,...? ¿Qué implica todo eso? ¿Qué se ve cuando intentas escribir sobre algo? ¿Qué se plantea, o qué piensa, una persona cuando lo hace?

La literatura principalmente son palabras. Es una unión de palabras que intentan contar una historia o expresar algo. Es darle forma a un pensamiento, a una opinión, a la imaginación. Es imaginar unos personajes que realizan diferentes acciones, que llevan a cabo hazañas con o sin éxito, y registrarlas en tu cuaderno para no olvidarlas.

La literatura son sentimientos y emociones. Es una manera de demostrar lo que sientes hacia algo, alguien o algún lugar. Es elogiar a una persona querida o a un lugar idílico para ti. Es la manera de decirle a alguien lo que sientes, o de expresar las emociones y sensaciones que evoca en ti un paisaje, un objeto, un gesto,... Hay personas que nos hacen experimentar sentimientos que nunca pensamos que existirían y muchas veces tenemos la necesidad de mostrárselos, de darles a conocer esos sentimientos, y podemos hacerlo a través de la literatura. También sirve para expresar y dar a conocer los sentimientos y emociones de los personajes que nos inventemos, viviendo así otra posible vida a través de éstos.

Es por ello algo propio. Cuando escribes un texto, una historia, estás creando algo tuyo y solo tuyo. Es una invención, un acto creativo que te sale de dentro. Es algo íntimo, el autor/a desnuda sus sentimientos, sus pensamientos y plasma en el folio algo que crece en su interior. Algo que únicamente él conoce, que solo a él se debe y sólo él ha creado. Es algo personal y único ya que aunque el propio autor/a se lo propusiera de nuevo no podría escribirlo igual, aunque sus sentimientos fueran los mismos. Es por eso, además, un texto propio porque solo tu lo has escrito, y esto hace que cuando lo leas te sientas realizado. Porque has creado algo, por muy pequeño que sea, tuyo y solo tuyo. Además, al ser tuyo creas un pequeño espacio de intimidad en el que el/la lector/a entra en tu propio mundo y se acerca un poco más a ti. Puede ser, por tanto, una liberación. Expresar algo en un texto puede hacer que te liberes ya que expulsas algo de ti. Sacas un pensamiento, una preocupación, un sentimiento,... Y te desahogas, te sientes más libre.

Otra ventaja de la literatura es que nos permite viajar. Viajar a otros lugares, a otra época,... Imaginarte cómo sería tu vida en ellos. Nos permite compartir historias propias y ficticias. Es pasar por una época o etapa concreta en tu vida y poder contar algo por lo que hayas pasado. Es imaginar un nuevo final a esa historia que empezaste y no acabó como tu querías, es darle diferentes matices y cambiarla totalmente, o en parte. Es hacer que esas historias sean eternas, para poder releerlas y recordarlas siempre que quieras.

Cada texto, cada historia, es diferente. Cada personaje y trama es única, y para ello es importante darle pequeños detalles. Pequeños toques que lo personalicen y lo hagan especial. Hacer que los personajes tengan una clara personalidad en la que el lector/a pueda identificarse a sí mismo/a o a otras personas.

La literatura es escuchar una canción, tener una conversación, leer un texto,... Sacar de ello una reflexión o pensamiento sobre un tema en concreto, y querer plasmarla en algún sitio. Es darle vueltas a la cabeza sobre un tema, tener una opinión firme y querer explicarla y compartirla con los demás. Es también exponer y leer distintos puntos de vista sobre un mismo tema para tener una visión más amplia sobre éste, y poder así valorar mejor las cosas. Es querer opinar o hablar sobre un tema, y tener que investigar y aprender antes sobre el propio tema. Es utilizar esa información como fuente de aprendizaje, y como método para ampliar nuestro vocabulario, mejorando también nuestra ortografía. Es una manera de que las palabras queden registradas en tu retina hasta llegar al punto en que una "h" mal puesta te moleste en los ojos. La literatura te permite utilizar ese nuevo vocabulario que has aprendido, poder utilizar sinónimos para no repetir las mismas palabras en las conversaciones.

La literatura es cultura, es aprender costumbres de otros países u otras regiones de tu país a través de sus libros. Es por ello enriquecimiento, cuando importas nuevos conocimientos de los libros. Es diversidad, de opiniones, de culturas, de temas,... Es compartir experiencias, historias, tiempo al escribir y al leer; intercambiar opiniones con gente que ha leído el mismo libro que tu.

La literatura puede ser una revolución. Un texto, una publicación, lo puede cambiar todo. Hoy en día vivimos en un mundo en que las TICs están muy presentes y cualquier texto u obra que aparezca en ellas podría cambiar muchas cosas. Incluso la literatura implícita en la publicidad, pequeñas frases que, dichas de una manera o de otra, podrían enfurecer a una masa o alcanzar la aprobación de una multitud. Por ello es también muy importante, y a veces complicado, encontrar las palabras exactas para expresar con verosimilitud lo que quieres decir. Es muy importante saber cómo llegar al lector/a, cómo hacer que entienda tus pensamientos y que sienta lo que sientes tú mientras escribes e ideas el texto que está leyendo. Y para ello se necesita tiempo y esfuerzo. Tiempo para inventar una nueva historia o reflexionar sobre un tema en concreto, y esfuerzo para encontrar las palabras exactas que describan lo que quieres decir haciendo que los lectores puedan comprender el texto y ver la intención con la que lo has escrito. En este camino tienen cabida, también, ideas y frases desechadas ya que a veces intentas explicar algo de una manera y cuando terminas de escribir te das cuenta de que no se entiende nada o que has escrito algo diferente a lo que quieres transmitir. Es por ello que algunas veces, cuando terminas de escribir un texto y lo relees, te das cuenta de que carece de sentido y coherencia, y debes esforzarte haciendo borrón y cuenta nueva para llevarlo a buen puerto. La literatura es expresión.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Para perderte, para encontrate

¿Nunca has pensado en perderte? Imagina por un momento que puedes ir a cualquier parte del mundo, la que quieras. Pero no puedes decirle a nadie a dónde vas y, por supuesto, tampoco puedes llevarte a nadie. Vas solo/a a un sitio desconocido y sin teléfono móvil. ¿Te daría miedo?

Es un viaje para ti. Para perderte, para encontrarte. Para descubrir nuevos lugares, gente nueva, costumbres diferentes,... Es una experiencia nueva y única para ti.

El propósito de este viaje no es visitar monumentos, relajarte o hacer muchas actividades. No es un viaje romántico, no es un viaje turístico, no es un viaje de negocios. Es un viaje para ti. Solamente para ti. En un lugar desconocido, para que salgas solo por la noche y te vayas a bailar y a tomarte una copa en algún pub que esté lleno. Para que vayas al aseo, que alguien te pida un clínex y puedas hacer un nuevo amigo.

Para que bailes y sientas la música en tu cuerpo, para que sonrías, para que disfrutes. Para que salgas descalzo de allí y vuelvas tarde a tu habitación a dormir. Sin darle explicaciones a nadie.

Es un viaje para que te pierdas por esa ciudad viendo sus rincones. Para que pasees por las calles de esa ciudad sin mirar la hora, observando sus casas, sus establecimientos, su gente,... Para que sientas su música en las calles cuando veas a un sintecho tocando la guitarra con el platito delante en mitad de la acera. Para que te pares a escuchar su melodía y su letra, y así intentes entender su manera de ver la vida.

Es un viaje para que pases por un parque y te detengas a observar a los niños, niñas y palomas, mientras te sientas en un banco a comer pipas. Es un viaje para que te detengas en cada detalle de las calles por las que pasas, no para hacer fotos sino para disfrutarlas. Es para descubrir lugares nuevos, para que pases por esas calles estrechas por las que nunca pasarías, para que entres en ese local en el que nunca comerías.

El sitio en el que estás, el destino final de este viaje, es colorido y hay una gran aglomeración de gente por las calles, pero no conoces a nadie. Vas andando, hace sol, entras en un mercadillo grande que tiene puestos de bisutería, ropa, accesorios, comida,... No compras nada porque no te hace falta, pero te fijas en cada puesto que ves. En las pulseras, los collares, las piececitas artesanales perfectamente decoradas a mano que venden,... Intentas registrar en tu retina todo lo que ves.

Solo caminas, sin prisa, observando, intentando retener ese momento. Es un lugar nuevo para ti, diferente, y quieres disfrutarlo sin prisa. Se trata de disfrutar el tiempo sin planear lo que pasará después. De estar toda la tarde pateando las calles de una ciudad nueva, que se te hagan las doce de la noche y aún no sepas dónde vas a cenar.

Se trata de disfrutar el aquí y ahora, el mítico "Carpe diem". Se trata de perderte entre calles que no conoces, mezclarte entre la multitud, vestirte como ellos, beber de su cultura hasta emborracharte, aprender tantos idiomas que lleguen a mezclarse entre sí. Descubrir nuevas sensaciones, escuchar y bailar diferentes tipos de bailes y canciones, aprender diferentes maneras de entender y vivir el arte.

Ampliar tu vocabulario y crear así un bagaje tan grande que no te quepa en la mochila, acompañado de diversas experiencias y un montón de enseñanzas y nuevas amistades. Es un viaje para ti. Para perderte, para encontrarte.